sábado, noviembre 11, 2006

PEOPLE ARE PEOPLE

- Sección: ME & MYSELF

- ERA EL AÑO 1992 Y ESTUVE CON UNOS AMIGOS EN LA EXPO DE SEVILLA -

Somos gente. Somos personas. Somos gente cuando andamos entre otra gente, y nos miramos con recelo por las dferencias de raza, aspecto, clase social, etnia, temerosos de que nos confundan con ese al que consideramos el otro, temerosos de querer confundirnos. Marcando territorio, con la pierna, con el pie, sentados en el vagón de metro o esperando el autobús o al semáforo ponerse en verde para los peatones. Y no, no voy a vender la moto pacifista e ingenua de que somos iguales, pero tampoco somos diferentes, o al menos no tanto.
El día que el tren en el que viajaba se quedó averiado entre dos estaciones, pasamos de ser gente a ser personas, cuando llegó la operación de rescate de los viajeros. Los chicos más altos se pusieron en las puertas a pasar (casi en volandas) a los demás de un tren a otro tren; al tratar de subir al tren "rescatador" desde la vía, encontrabas un mar de manos, y todos tiraban de tí hacia arriba y, una vez arriba, tú echabas tu mano para tirar del que venía detrás. Pasamos de ser personas a ser gente a los 5 minutos, al llegar sanos y salvos a nuestra estación de destino y olvidarnos de todo.
Pero tenemos momentos gloriosos, de esos de hacer algo por otra persona y creo que eso nos salva, aunque ocurra muy pocas veces.
Y nos salvan las personas a las que queremos porque las queremos y las personas que nos quieren porque nos quieren.
No me voy a poner en plan "padre Palomino" a soltar el sermón sobre el amor y el sentido de la vida, y, de hecho creo que se puede vivir sin amor, sin dinero y sin salud (pero no sin esperanza, eso SI que es imprescindible), pero también reconozco que de lo que obtengo día a día, por muy bien que quedase eso de que "me lo busco yo solita como Orzowey", sería mentir como un concejal, porque el 80% me viene dado por otras personas, por los amigos, por los no tan amigos, por la gente con la que tropiezo o que tropieza conmigo.
Hace unos días nada más llegar al trabajo, una secretaria me llamó a mi extensión y me dio las gracias por una charla que habíamos tenido el día anterior en el tren. Me sentí extraña, me conmovió en realidad. Ni siquiera le había dado importancia a esa "charla". El jueves pasado, mi madre me confesó que ella también había sido de joven "del gremio" y que se sintió morir cuando yo enfermé, que hasta llegó a pensar que la culpa era suya.
A donde quiero llegar es a que nos creemos ejemplares únicos y exclusivos, personas aisladas y peculiares, diferentes a todo y a todos y por encima de muchos y, en realidad, somos diferentes, pero no tanto... y, a veces sólo somos gente y a veces, conseguimos ser personas. Lo malo es que damos muchos tiros al aire por el camino.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Plas, plas, plas! :*

Anónimo dijo...

A veces me gustaría más encontrarme con personas y menos con tanta gente. Pero es difícil. Yo misma, la mayoría de veces, sólo soy gente.

Anónimo dijo...

Ya lo decía la increíble Barbara Streisand con su increíble voz:
People

People who need people

Are the luckiest people in the world

En esta noche en que me encuentro pelín sensibloide, gracias por tus palabras de este post.

Un besazo enorme y, ya sabes: NTD!!!

Anónimo dijo...

Me ha parecido un post muy bonito, Grace. De estos que te quedas mirando la pantalla un rato sin saber qué escribir porque ya lo has dicho todo, o porque está claro que coincido contigo, aunque quizás nunca me lo haya planteado (pero para eso están los blogs, ea, para que otras personas despierten nuestras dormidas mentes, jejeje) Ahora, cuando salga a la calle y coja el autobús, intentaré ver personas y no gente. Ya te contaré si lo he conseguido ;-)

¡Feliz fin de semana!